La marca Descubrir la historia de Helena Rubinstein

La historia de la marca
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Helena RubinsteinLa mujer

Helena Rubinstein siempre orientó su trabajo a promover la belleza de la mujer. La belleza, herramienta de poder y de seducción, reflejo de la inteligencia y la educación, fue el motor de su pensamiento y sus acciones. A ella consagró su vida y sobre ella erigió un verdadero imperio. Analizamos a esta mujer excepcional.

Nadie podía imaginar que la pequeña Helena, nacida en 1872 en el gueto judío de Cracovia, llegaría a convertirse en la mujer poderosa que llegó a ser. Era la mayor en una familia de ocho hermanas y sus padres aspiraban a casarla con un viudo rico de avanzada edad. Su espíritu libre la llevó a rechazar a un destino semejante y abandonó el hogar familiar a la edad de 22 años para marcharse a Australia.

Su madre, que temía que le faltaran cuidados para el rostro, escondió en sus maletas doce tarritos de crema. La tez de alabastro y el carácter irreverente de Helena llamaron inmediatamente la atención de las australianas, que no tardaron en pedirle consejo. Cuando trabajaba como empleada en la tienda de ultramarinos de su tío, se dio cuenta de que guardaba un secreto que podría mejorar su situación e incluso cambiar su vida.

Su idea radicaba en reproducir la fórmula de su crema y transmitir las reglas de la belleza a las mujeres de su entorno.

Helena Rubinstein - Femme Avant Garde
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Con determinación, Helena encontró, a fuerza de ensayo y error, la fórmula de su crema y prodigó a las mujeres sus primeros secretos de belleza: protegerse del sol y del viento, hidratar la piel y disfrutar de un sueño reparador.

Gracias al boca a boca, los productos de Helena se dieron a conocer en todo el país y, en 1902, abrió su primera tienda, la Maison de Beauté Valaze.

La belleza
como estilo de vida

Rápidamente, su inclinación por la belleza se amplió a otros ámbitos de la estética. Helena Rubinstein se interesó por la pintura, la joyería, la moda, la arquitectura, el mobiliario y la decoración. Pronto decidió lanzarse a la conquista de Londres y, más tarde, del resto de Europa. Con su marido, Edward Titus, redactor de los textos publicitarios de la firma, Helena Rubinstein compaginó la excelencia de sus cremas con el sutil arte de la promoción.

Poco después se marchó a París, donde su conquista de la belleza la llevó a visitar los talleres de los artistas en Montparnasse, en un vaivén incesante entre las artes aplicadas y el arte a secas. Frecuentó a los artistas más importantes del siglo XX, de Picasso a Dalí, sin olvidar a Van Dongen, Braque, Fernand Léger, Éluard o Matisse.

Helena Rubinstein
Helena Rubinstein Large

Abrió una fábrica en Saint-Cloud y, con un equipo de químicos, Helena Rubinstein se embarcó en el desarrollo de cremas todavía más complejas, que protegieran la piel contra el efecto del paso del tiempo. Creó también maquillaje: un colorete y unos polvos con color para matificar el rostro. En menos de dos años consiguió conquistar París. Tres de sus hermanas trabajaban con ella y mantenía a su familia en Polonia. Poco antes de la Gran Guerra, abrió un salón en Nueva York, un suntuoso escenario que reunía arte, moda, cuidados y belleza. El éxito fue inmediato: la marca irradiaba su fama en todo el país.

Una determinación
a prueba de bomba

Su instinto le permitió sobrevivir al crack del 29, a dos guerras mundiales y a numerosas decepciones amorosas. Llevó las riendas de su empresa con garbo y se interesó por campos muy vanguardistas: cremas con hormonas, electroestimulación, vínculos entre la nutrición y la belleza, una línea de belleza masculina, las «beauty therapy» para los enfermos, etc. Fue también la primera en fundar un instituto de belleza, en contratar a consejeras de belleza para sus tiendas, en inventar la clasificación por tipo de piel o en sacar al mercado la primera máscara de pestañas automática.

Tas su fallecimiento en Nueva York en 1965, a la edad de 93 años, dejó tras de sí un inmenso imperio. Adquirida en 1988 por L'Oréal, la marca Helena Rubinstein sigue abanderando los valores de su creadora: la ciencia al servicio de la belleza, la emancipación de las mujeres y la audacia a la hora de romper los códigos.

Helena Rubinstein

La historia de la marca

La historia de la marca Helena Rubinstein es indisociable de la de su creadora. Al abrir su primer salón de belleza en Sídney en 1902, Helena Rubinstein inventó un espacio inédito dedicado a la belleza, a la estética y a los cuidados, haciendo hincapié al mismo tiempo en su primera crema, Valaze, concebida para hidratar las pieles secas.

En Londres, al constatar que las inglesas no tenían las mismas preocupaciones de piel que las australianas, estableció en 1912 la primera clasificación por los diferentes tipos de piel y los cuidados específicos correspondientes: toda una revolución en la época.

Al tiempo que conquistaba Europa y Estados Unidos, su filosofía se popularizó y fue adoptada por miles de mujeres en busca de cuidados innovadores. Formó a consejeras especialistas en los productos de Helena Rubinstein, toda una primicia.

En 1934, con la ambición de retrasar el efecto del tiempo en la piel, desarrolló con los químicos de su fábrica de Saint-Cloud una crema con hormonas.

Helena Rubinstein - 1939
Helena Rubinstein Large Process Image

La historia de la marca sigue también la evolución del estilo de vida de la mujer. Originalmente poco apreciado, el maquillaje se fue democratizando a medida que avanzó el siglo y un número creciente de mujeres acabó por adoptarlo.

Como buena observadora de la sociedad, Helena Rubinstein siguió el ritmo de las tendencias e incluso se anticipó a las mismas. En 1958, inventó la primera máscara de pestañas resistente al agua y posteriormente, la máscara de pestañas automática.

De este modo, la marca se adaptó constantemente a los cambios que puntuaron la emancipación de la mujer. Adquirida en 1988 por L'Oréal, la marca aún conserva la ambición de su creadora.

En estrecha relación con las últimas innovaciones científicas, el primer cuidado con células madre de origen vegetal se lanzó en 2010 y en 2014, con Re-Plasty se sacó al mercado en primicia la primera intervención cosmética a medida de L'Oréal Luxe.

La colaboración con LaClinic-Montreux retoma de forma natural los vínculos históricos de Helena Rubinstein con la comunidad científica.

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Misión

La misión de la marca Helena Rubinstein sigue siendo la misma que motivó a su creadora hace más de un siglo: brindar a las mujeres todo el poder de la belleza gracias a intervenciones cosméticas prodigiosas que aúnan vanguardia, eficacia y sensorialidad.

En Helena Rubinstein, la ciencia es la piedra angular de la belleza. Los mejores biólogos, dermatólogos y médicos estéticos conciben los productos más innovadores para la marca.

Pero esta atención particular prestada a la innovación no resta en absoluto el placer de los sentidos.

En Helena Rubinstein, todas las texturas de las cremas se estudian exhaustivamente: sueros ultrapenetrantes, cremas envolventes o texturas transformadoras; la experiencia sensorial es siempre una revelación.

Del mismo modo que la eficacia de la ciencia y de la medicina se mantienen al servicio de la belleza, el placer sigue constituyendo la base de la experiencia.

Helena Rubinstein Cream ADN
Helena Rubinstein Mission Large

La marca en la actualidad

Desde 2008, Helena Rubinstein se asocia con la experiencia médica de Laclinic-Montreux con el fin de ofrecer lo mejor de la medicina estética y de la cirugía plástica en un mismo espacio. Fruto de esta alianza, la gama de cuidados Re-Plasty reproduce los efectos de las intervenciones realizadas en Laclinic.

En 2014, se escribe una nueva página en la historia de la firma: en colaboración con Jean-Marc Lemaître, director de investigación del Inserm (Instituto Nacional de Salud e Investigaciones Médicas de Francia), la marca Helena Rubinstein se interesa por las innovaciones en torno a la reprogramación celular y en la forma de aplicarlas a sus productos.

De este modo, el espíritu de su creadora, Helena Rubinstein, resuena en las investigaciones más actuales, que ponen la eficacia de la ciencia y de la medicina al servicio de la belleza.

Helena Rubinstein Small Shot
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